martes, 26 de mayo de 2026

¿Presidenta… o presidente?

“Presidente” ha sido el término de los hombres que ostentan ese poder. Decir “presidenta” visibiliza que las mujeres tenemos la capacidad de ejercer este cargo, cuestión que ha sido puesta en tela de juicio con argumentos filosóficos, o supuestamente científicos (1). Después de 200 años de la instauración de la República en México, por fin una mujer ha logrado ocupar este cargo (sea ejemplar éticamente o no, esa es una cuestión que no me interesa reflexionar en este artículo), y ella ha pedido explícitamente que así se le llame, “Presidenta”.

Mirza Flores Gómez, quien ha sido diputada en varias ocasiones, llegó a decir en el Pleno de la Cámara de Diputaciones que “a las mujeres se nos exige el doble y se nos perdona la mitad”. Y aunque digamos cómo queremos ser nombradas, como “presidenta”, varias personas del ámbito del periodismo y la política, han decidido que van a llamar presidente a Claudia Sheimbaun Pardo, incluso se han referido al término con ironía, con frases como “la presidenta con a”: ¿se permitirían este tipo de prácticas con un hombre, con ese importante cargo?


Evangelina Garcia Prince fue una destacada consultora de ONU y otras instituciones en materia de igualdad. Durante varios años, varias tuvimos la oportunidad de formarnos con ella en liderazgos con perspectiva de género. En una de las sesiones de su formación intensiva, nos dio una clave que siempre me centra sobre este importante tema: “si a una mujer le dicen o hacen algo, pregúntate: ¿se lo hubieran dicho o hecho de esta manera, si fuera hombre? Si la respuesta es negativa, es un trato sexista o discriminatorio“. Por eso mi pregunta es pertinente ante este trato que se ha dado a la Presidenta de México: ¿por qué hay personas del ámbito político y el periodismo que la llaman presidente, si ella misma ha dicho que es presidenta? 


La formación con perspectiva de género es esencial para quienes tienen cargos en todos los poderes y niveles de gobierno, especialmente para quienes ejercen su profesión en los medios de comunicación, e incluso en instituciones privadas. Esto exige una profunda reflexión ética fundamentada en la dignidad y los derechos humanos con enfoque de igualdad y no discriminación. El uso del lenguaje es esencial para lograr ese fin, porque éste debe visibilizar a las mujeres como tales, especialmente en ámbitos que habían sido reservados a los hombres. 


Quienes tenemos la convicción de esta cuestión para el reconocimiento e impulso de los derechos humanos de las mujeres, lo hacemos en coincidencia con la visión de Heidegger sobre el lenguaje, como “la casa del ser”: no es una simple herramienta para describir el mundo, sino el medio a través del cual la realidad se revela. “El lenguaje es la casa del ser, en su hogar habitamos”, decía el filósofo (2), por el uso del lenguaje, comprendemos lo que existe y lo revelamos. 


Decir “presidenta”, evidencia que las mujeres ya ejercemos cargos reservados exclusivamente para hombres a lo largo de la historia, los Presidentes. Muchas hemos afirmado que “lo que no se nombra, se invisibiliza”, tal como nos ha sucedido a las mujeres cuando usamos plurales masculinos, o mencionamos los cargos en masculino (muchas veces me he encontrado con mujeres que dicen de sí mismas que son abogados, médicos, profesores, secretarios de estudio y cuenta en las magistraturas, etcétera). En el caso de mencionar a la Presidenta con “a”, no es una cuestión menor: es una acción afirmativa necesaria para visibilizar no solo a mujeres concretas, también nos posiciona como mujeres en los cargos que históricamente se consideraban masculinos.


Es válido, e incluso necesario para materializar el principio de igualdad, que digamos “presidenta”, “jueza”, “magistrada”, “médica”, “abogada”, "profesora", etcétera. Hay quienes lo consideran un tema irrelevante, pero no lo es: el lenguaje es vehículo de pensamiento que se expresa en la realidad, y la realidad se transforma cuando se nombra y visibiliza a quienes habíamos sido discriminadas, por el hecho de ser mujeres. La “e” de presidente no es verdaderamente neutra, tiene sesgo de género y por eso la importancia de usar el término con referencia a la mujer que ejerce el cargo. 


Desnaturalizar la desigualdad y la discriminación es una tarea urgente en México y el mundo, para que los derechos humanos sean ejercidos plenamente. Acostumbrarnos a que los cargos ahora son ejercidos por las mujeres, y expresarlo sin usar la referencia masculina, es un acto que desafía a las conciencias sobre nuestra participación como mujeres, en lo público y lo político: tenemos tanto derechos como responsabilidades como cualquier hombre, en espacios como éste. Y como afirma Amelia Valcárcel, con el mismo derecho de hacerlo tan bien o tan mal, como lo haría cualquier hombre con cargos públicos y políticos (3).  


No es irrelevante. No da igual. Presidenta, en vez de presidente, como potente aportación epistemológica y simbólica para materializar la igualdad. 

 

@AliceOJ en todas las redes sociales, excepto Instagram (@AliceMOJ). 

Cofundadora de @UniversaVioleta.


(1) Sobre las razones filosóficas para justificar que las mujeres no participen en la vida pública y política, puede leerse a Hegel, Aristóteles, Hobbes, Locke, Rousseau. Respecto a las supuestas “evidencias científicas”, en innumerables journals se ha aludido al hecho de que las mujeres tienen un cerebro más pequeño que el de los hombres, también sostienen que la corporeidad, la maternidad y los procesos hormonales de las mujeres justifican la existencia de “tareas propias de las mujeres”: esencialismos biologistas que derivan en discriminación. También se suele aludir  a la “falta del perfiles de mujeres” en el ámbito laboral, profesional, público y político. Estas ideas han sido paulatinamente cuestionadas y superadas en ciertos ámbitos, pero aún prevalecen en México y el mundo. 


(2) Publicado en Carta sobre el humanismo (Über den Humanismus), 1947. Sin embargo, tal como sucede en el ámbito filosófico, aludía al “hombre” y no a las personas, mujeres y hombres, para referirse a la humanidad.


(3) En “Sexo y filosofía. Sobre Mujer y Poder”. En Antología del pensamiento feminista español (1726-2011). 2012. 


martes, 28 de abril de 2026

Paridad: piso y no techo

 “La paridad: piso y no techo”

Dra. Alicia María Ocampo Jiménez


En el Congreso del Estado de Jalisco, la LXIII Legislatura tuvo 24 mujeres respecto al total de 38 espacios. Esto significó que las mujeres representaron el 63% de las diputaciones, lo que marcó un hito histórico por primera vez en la historia de la Entidad. 


Los debates respecto a la participación política de las mujeres han estado marcados por sexismo y perspectivas patriarcales o machistas que, aún en la actualidad, siguen perpetuándose en este ámbito político electoral. Desde la instauración de la República en México y, específicamente, desde que la Constitución se instauró el voto directo universal e individual en México (1917), no fue aceptada la propuesta de Hermila Galindo Acosta para la paulatina participación política de las mujeres. Más aún, el Congreso de la Unión estableció en la Ley Electoral (1918) que solo podían ser candidatos los varones, dado que ese año la misma Galindo se propuso como candidata a una diputación federal en la Ciudad de México.  


A principios del siglo XX, muchas mujeres lideraron la lucha por el ejercicio de la ciudadanía para todas, tanto en el ámbito político como en el ejercicio de otros derechos. En 1938, el Frente Único Pro Derechos de la Mujer logró que el presidente Lázaro Cárdenas propusiera la iniciativa para los cambios constitucionales para permitir el ejercicio de los derechos políticos de las mujeres: esta fue aprobada en el Congreso de la Unión y más de la mitad de las Entidades Federativas, pero la presidencia nunca lo publicó en el Diario Oficial de la Federación, razón por la cual se tuvieron que esperar 15 años más, para lograr nuevamente el reconocimiento de este derecho en 1953. 


La lucha de las mujeres por sus derechos político electorales en condiciones de igualdad sustantiva, han sido una labor desgastante en una carrera de obstáculos. Durante todo el siglo XX, los avances que se han logrado para garantizar la participación político electoral de las mujeres, ha implicado cambios normativos, institucionales y sociales, para naturalizar el ejercicio de los derechos humanos y políticos de las mujeres como sujetas de derechos, porque hasta 1917 que se promulgó la Ley de Relaciones Familiares (también promovida por Hermila Galindo), la representación política de las familias era a través del paterfamilias. 


¿Qué sucede en la actualidad? Ya superamos la lógica de las “cuotas de género” como acción afirmativa temporal. La paridad es un principio constitucional que responde a la condición y posición fundada en la dignidad, como principio de equivalencia humana: mujeres y hogares somos igualmente personas, con los mismos derechos y las mismas capacidades -e incapacidades- para aportar en cualquier ámbito, incluyendo el público y político. Aún prevalecen comentarios como “Las mujeres quieren demasiado”, “ya se pasaron”, entre un largo etcétera. 


Como en el caso mencionado al comenzar este artículo, el hecho de que las diputadas del Congreso del Estado sean más que los diputados (62%), es el reflejo de avances jurisdiccionales como el criterio de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación: “la paridad es piso mínimo y no un techo máximo para las mujeres, a partir del proceso electoral de 2021. Eso significa que se ha reconocido la deuda histórica de un sistema político que excluyó a las mujeres por razones ideológicas sin fundamento, y que la #ParidadenTodo es una condición sine qua non para la igualdad sustantiva. 


Las brechas de desigualdad aún prevalecen en una gran cantidad de ámbitos en nuestro país. Por eso, que la paridad sea piso y no techo, es punta de lanza para el logro del principio fundamental de los derechos humanos, incluyendo los derechos políticos: la igualdad y no discriminación. Y la paridad no debería tratarse solo de un elemento cuantitativo que es basal, la perspectiva de género es esencial para que en el ejercicio del poder, mujeres y hombres en el ámbito público actúen para el logro del desarrollo social igualitario e incluyente, para todas y todos, siempre y de manera progresiva.





lunes, 14 de marzo de 2016

Mi discurso en el Congreso del Estado de Jalisco. Pacto de sororidad por la igualdad sustantiva

Buenos días a todos y todas. Sí, todos y todas: algún día la RAE estará compuesta por linguistas con apertura crítica sobre el sexismo con el que se usa el plural en nuestro idioma español. Como Luther King, yo tengo no sólo un sueño sino muchos, sueño y también trabajo intensamente con mujeres y hombres que sororariamente unimos fuerzas para que en este país usemos el lenguaje visibilizando a las mujeres y no escondiéndolas en un "plural" masculino, un plural que no es neutro si se trata de hacer alusión a espacios donde estamos mujeres y hombres, donde existen profundas brechas de desigualdad por el simple hecho de tener diferencias sexuales. Mencionar a las mujeres es uno de los pasos para la necesaria transversalización de la perspectiva de género, tanto en el quehacer institucional como cotidiano.

Es importante reconocer hoy la labor de G10xJalisco y Mujeres en Plural, esta última es una red sororaria que comenzó impugnando en 2012 un caso que dio origen a la sentencia 12624, para exigir que el Consejo General respetara la cuota de género y esta red aún sigue en la lucha por la paridad y la igualdad sustantiva. Haré un especial énfasis en esta cuestión, que ha dado sentido a mi participación en estos procesos.

Nuestra paradójica sociedad "medio occidental", "medio novohispana" y mestiza, aún sigue heredando visiones anacrónicas sobre la participación de mujeres y hombres en ciertos espacios. Como en el derecho romano de la época clásica, sigue habiendo una disyunción entre los espacios "de los hombres" y los de "las mujeres", parece que el paterfamilias aún sigue siendo el paradigma de los "hombres de estado" y hasta antes de las cuotas de género y ahora de la paridad, se daba por hecho que los hombres, solo por el hecho de ser hombres, eran más capaces de gobernar y ser protagonistas en lo público, mientras que se ha creído que las mujeres, solo por el hecho de ser mujeres, tenemos dotes naturales para el cuidado del hogar y la crianza, excluyendo a los hombres de dichas responsabilidades. Señores y señoras, veamos cómo está nuestro México, el cual sigue siendo gobernado por una abrumadora mayoría de hombres, muchos de ellos desgraciadamente insensibles a los serios problemas de discriminación que existen contra las mujeres y otros sectores a los que aún no se les ha dado suficiente voz, para transformar nuestras estructuras patriarcales y machistas. En diciembre de 2015 se agregó la violencia política como una de las modalidades de las violencias contra las mujeres, gracias a la labor de la Diputada Yolanda Rodríguez y otras personas expertas que participaron en el proceso. Desgraciadamente aún en la actualidad, el camino para las mujeres que quieren participar en el ámbito público está lleno de dificultades, juicios y vituperios, para aquellas que -como se decía en la época de Mary Wolstencraft- "se atreven a trasgredir las leyes de la naturaleza que las coloca solo como madres y esposas, mientras que pretenden, ilusamente, convertirse en hombres de Estado".

Estamos viviendo fuertes vientos de cambio, impulsados por los Tratados Internacionales y la Agenda de Beijing que han impulsado en gran medida las políticas públicas con Enfoque Integrado de Género. Y hay que decirlo, no sin atropellos y dificultades de diversa índole. Me atrevo a afirmar que muchas de las problemáticas para la institucionalización de las políticas públicas en nuestro México, se deben a la lógica "electoral" -que no meramente política- de la gestión pública. Debido a esta dinámica, nuestras políticas se derrumban y rehacen cada 3 o 6 años, lo cual nos impide seriamente que se lleve a cabo un ciclo completo de políticas públicas que implican la identificación, el diseño, la implementación y la evaluación de las mismas: en el ámbito del Estado también impera la ley de la oferta y la demanda, sin atender a las problemáticas de desarrollo, justicia social y el ejercicio pleno de nuestros derechos humanos. No podemos seguir así. Gastamos mucho dinero y esfuerzo en nuestro país por motivos electorales, en vez de invertirlo en el desarrollo. Y en estas ecuaciones de reparto de favores políticos, sale perdiendo la ciudadanía y sobre todo las mujeres, especialmente en el ejercicio de los derechos político-electorales, porque antes de las cuotas de género y de la paridad, las mujeres en los partidos sólo eran valoradas convencionalmente, como las "grandes mujeres que están detrás de grandes hombres", aquellas que siguen gastando sus energías para apoyar candidaturas de líderes políticos o a sus propias parejas, para observar con desencanto que solo los hombres de sus partidos ascienden a puestos "importantes" de poder o no son aceptadas o reconocidas por quienes deberían ser sus pares.

Hoy ya contamos con la paridad como un poderoso instrumento para abrir espacios a las mujeres y para reducir las brechas de desigualdad en las posibilidades de representación política, en este ámbito donde el machismo sigue privilegiando la posición de los hombres respecto a las mujeres. Con la paridad, por fin México cumple como Estado Parte con el objetivo 190 fracción A, que implica "Comprometerse a establecer el objetivo del equilibrio entre mujeres y hombres en los órganos y comités gubernamentales, así como en las entidades de la administración pública y en la judicatura, incluidas, entre otras cosas, la fijación de objetivos concretos y medidas de aplicación a fin de aumentar sustancialmente el número de mujeres con miras a lograr una representación paritaria de las mujeres y los hombres, de ser necesario mediante la adopción de medidas positivas".

Aún tenemos pendiente la paridad horizontal en Jalisco, es decir, en las candidaturas a Presidencias Municipales. Es un tema prioritario en la agenda político-electoral, no olvidemos que las mujeres somos más de la mitad de la población y la participación política es uno de los indicadores del Índice de Desarrollo de Género. Está comprobado que los países con alto índice de desarrollo humano, tienen también un índice de desarrollo de género elevado. Jalisco puede y debe impulsar aún más la participación de las mujeres en lo político, para garantizar la democracia plena y la construcción de una sociedad más promotora de la igualdad, la libertad y la fraternidad que deben dar sentido a los Objetivos para el Desarrollo Sostenible y cuya agenda cuenta con el quinto objetivo de la Igualdad de Género, que deberemos seguir impulsando, porque el desarrollo de las mujeres también es el desarrollo de toda la sociedad en su conjunto.

Seamos corresponsables con este reto, con este pacto de sororidad que hoy firman nuestras diputadas y promoviendo la inclusión de los hombres como aliados en la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres. Seguimos dando pasos, hombro a hombro, para conseguir esta meta que nos humaniza a todos y todas. ¡Mujeres juntas hasta difuntas, por la igualdad!

¡Muchas gracias!

martes, 15 de septiembre de 2015

Para mi querida amiga y hermana, María Elena Cruz Muñoz

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Querida Nena,
Últimamente compartimos tantas cosas -sobre todo una hermosa amistad- que no puedo creer que ya no te veré más.
¿Por qué te fuiste a Egipto, si teníamos pendiente un capítulo de libro para sacar con el IEPC? Hace apenas 2 semanas estábamos muy ilusionadas y divertidas haciendo preguntas alternadas en este grupo focal, para analizar la participación de las candidatas en la plataformas políticas de sus partidos... Y me contaste tantas cosas de tu vida, unas dulces y otras que yo consideraba amargas, mientras tú, con una sonrisa en los labios me decías: "todo estará bien, la verdad y el bien siempre salen a la luz, yo estoy en paz".
Hoy que nos avisaron que fuiste víctima de la milicia egipcia, no puedo salir del estado de shock, de tristeza e impotencia: ¿por qué tenías que morir tú, con todo lo buena que eras para tanta gente? Le vas a hacer mucha falta a México y sobre todo a tus amigas. Siempre te decía que políticas como tú daban razones para la esperanza y tú sonreías picarona, como quitándole importancia a mis palabras.
A ti te debo la publicación de nuestro -si, era nuestro- libro "Empresarias con poder (que también se lo debemos al buen Dany)", a ti acudía cuando no sabía que hacer con ciertos dilemas éticos que enfrenté por mi trabajo como consultora y siempre me acompañaste con cariño, paciencia y sabiduría; tú confiaste en mi para que hiciera un diagnostico de necesidades de capacitación en el Instituto Jalisciense de las Mujeres, para que diera una conferencia hace 3 años a las nuevas directoras de Instancias Municipales de las Mujeres.
Recuerdo tantas experiencias de sororidad feminista que tuve contigo, que me niego a creer que te has ido. De hecho, antes de conocerme personalmente, confiaste en el currículum vitae incipientemente feminista que presenté al Instituto Jalisciense de las Mujeres, como una joven aspirante en el primer Consejo Ciudadano del que formé parte. En aquel entonces daba una clase sobre el tema, y tenía algunos artículos reflexivos sobre el tema. 
En gran medida, a ti te debo el haberme metido en estos temas de género que tanto nos apasionaba a ambas... Y ya no estás, y me duele una barbaridad que te hayas ido tan joven de este plano existencial.
Contigo y con Magui ya tengo dos angelotes en eso que llaman cielo. Me duele mucho tu partida, me dolerá tu ausencia y te despido con gratitud y amor, sabiendo que te fuiste así como eras: ¡Feliz y serena!
Hasta pronto, amada amiga:
Alice

miércoles, 1 de julio de 2015

¿Por qué pinté mi foto de Facebook con el arcoíris?


Aquí comparto diez reflexiones a raíz de la resolución de la Suprema Corte de los Estados Unidos de Norteamérica, que legaliza los matrimonios igualitarios en todos los Estados de ese país:

1. No necesito ser gay para promover la universalidad de los Derechos Humanos. El derecho a casarse es uno de ellos y me alegro solidariamente por una resolución que sin duda favorecerá una cultura incluyente y libre de discriminación. En México hubo una resolución de jurisprudencia (12/06/15) que obliga a quienes son jueces para que permitan el matrimonio igualitario cuando se interpone un amparo (chequen la carrera de obstáculos que implica).

2. Quienes se casan están respondiendo ante la ley, ante la sociedad y el Estado por los derechos y obligaciones que contraen. La orientación sexual no debería eximir a cierto sector de la población de ambas cuestiones, porque todas las personas casadas deben ejercer sus derechos y obligaciones en materia de sucesión de bienes, cotización para la vivienda, la Seguridad Social y otros etcéteras.

3. Ser ciudadano o ciudadana no depende de la orientación sexual. Prohibir que personas del mismo sexo se unan en matrimonio, implica que seamos jerarquizados como humanos de primera y segunda categoría: un sector con el privilegio de casarse sólo por ser heterosexual y otro discriminado debido a prejuicios, ideologías o creencias.

4. El criterio religioso no debe ser rector de la vida cívica. Si alguien por sus creencias religiosas considera que sólo el matrimonio entre personas heterosexuales es sagrado y el único aceptable, puede ser loable en el contexto de su propia iglesia, pero es inadmisible que se impongan ciertas creencias en un Estado laico.

5. No veo correlación alguna entre legalizar el matrimonio igualitario y que se atente contra la familia. Por el contrario, quienes quieren casarse manifiestan su confianza y su compromiso para fortalecer esta institución.

6. Si alguien cree que "no es natural" la homosexualidad, lean a fondo los hallazgos de Kinsey y más investigaciones. La experiencia sexual no está cuadriculada disyuntivamente en blancos y negros (heterosexual versus homosexual), sino que tiene una diversidad multicolor, así como el arcoíris. Quienes dicen dar meros argumentos "de razón" y hacen alusión a la ley natural al abordar la sexualidad, también podrían reconocer que sus razones son tomistas (1).

7. Es absurdo afirmar que las parejas heterosexuales son las únicas que ayudan a la perpetuación de la especie. La especie se perpetúa por mucho más que dar la vida en el momento de la concepción y 5.3 millones de mujeres mexicanas no tienen el apoyo de los padres -en principio heterosexuales- de su propia descendencia, para sacarles adelante en la vida.

8. También hay que considerar que la pederastia es un acto que atenta contra la dignidad de niños y niñas. No es practicada mayoritariamente por personas homosexuales sino por heterosexuales, varios casos muy conocidos fueron perpetrados por sacerdotes como Marcial Maciel, quien fue encubierto por personas de su propia organización religiosa y por autoridades católicas. Esto último ha sucedido en muchos casos de sacerdotes católicos (que le pregunten a Alberto Athié sus experiencias).

9. Si alguien se preocupa por el daño psicológico de los niños y niñas que podrían adoptar personas homosexuales, como psicoterapeuta he observado cuánto daño -incluso de carácter sexual- se hace en muchos senos familiares con parejas heterosexuales. También existen evidencias de parejas homosexuales que han educado a sus hijos e hijas en el respeto, el amor, la inclusión y la comprensión. Aquí algunas evidencias: http://goo.gl/rf9vwU

10. Habiendo un cosmos tan inmenso (con miles de millones de galaxias) ...la verdad no creo que Dios -que debe ser también Diosa- esté tan preocupado por cómo usamos nuestros diminutos "genitalitos" (digo, diminutos en comparación con el universo). Y si lo está, yo creo que es para que seamos personas felices y no reprimidas.

(1) Leer en la Suma Teológica del Aquinate: "se consideran de ley natural las cosas que la naturaleza ha enseñado a todos los animales, tales como la conjunción de los sexos, la educación de los hijos y otras cosas semejantes. En tercer lugar, hay en el hombre una inclinación al bien correspondiente a la naturaleza racional, que es la suya propia, como es, por ejemplo, la inclinación natural a buscar la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad".

                                                                       



domingo, 8 de marzo de 2015

¿Celebración del 8 de marzo?

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El 8 de marzo no es para regalarnos flores ni para festejarnos. Es una conmemoración para la toma de conciencia sobre los derechos humanos de las mujeres, para recuperar la memoria y para reconocer los retos que todavía tenemos para erradicar la discriminación y la violencia contra las mujeres.

Festejar es celebrar algo con fiesta, según la RAE. Si analizamos los informes y estudios sobre las brechas de género existentes en nuestro país, creo que todavía no hay mucho qué celebrar sobre la condición y posición de las mujeres en México. Somos parte del 51.2% de la población y sólo trabajan el 42.8% de las que podrían ser parte de la población económicamente activa (INEGI). Cuando se calculan las horas de trabajo total semanal, las mujeres dedicamos 12 horas más que los hombres: 373 minutos cada día al trabajo doméstico, tres veces más que los 113 destinados por los hombres. Cuando se trata de actividades de limpieza, elaboración de alimentos y lavado de ropa, las mujeres dedicamos 280 minutos y los hombres 75 minutos; para el cuidado de la descendencia, las madres reportan 53 minutos al día y los padres 15 (OCDE). Además el 46% de las mujeres mexicanas reportan haber sufrido alguna agresión de sus parejas (INEGI) y según un estudio de El Colegio de México, la brecha salarial entre mujeres y hombres de México es de 6%-8%.

Respecto a la participación política de las mujeres, ninguna mujer gobierna alguna de las 32 entidades del país, en el gabinete federal sólo 4 de las 21 dependencias tiene una Secretaria y también sólo 2 mujeres participan en los 11 asientos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Jalisco cuenta con 20.5% de legisladoras y aunque a nivel federal las mujeres representan el 33.6 y el 38% de los espacios en senadurías y diputaciones respectivamente, en las comisiones ordinarias las mujeres participan minoritariamente en Hacienda (19%), Agricultura (13.3%) y Presupuesto (9.3%), mientras que están presentes en comisiones hasta ahora relacionadas con tareas "femeninas": 100% en Igualdad de Género (¿dónde están los hombres comprometidos con este reto tan grande para garantizar la justicia e igualdad en nuestro país?), 82.6% en la comisión de Atención a grupos vulnerables y 60% en Salud (INEGI).

Hay quienes afirman que las iniciativas para promover los derechos humanos de las mujeres han sido parciales y dedicadas a vindicación de derechos de "minorías" (sic.), lo cual denota mucha ignorancia. Existen dos Tratados Internacionales para los derechos humanos de las mujeres, CEDAW para la no discriminación (1979) y Belém Do Pará para la no violencia contra las mujeres (1994), que México ratificó en 1981 y 1999 respectivamente. México cuenta con la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres (2006) y desde 2007 con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, así como los programas PROIGUALDAD (2008) y PIPASEVM (2014), destinados a erradicar la discriminación y la violencia contra las mujeres. 


También existen otros programas como el Programa de Cultura Institucional con perspectiva de género (PCI Federal y Estatal), el cual implica cuestiones como la conciliación entre la vida personal, familiar y profesional, el apoyo a la maternidad y la lactancia, así como la paternidad comprometida de los trabajadores con su propia descendencia. Tampoco olvidemos que 2 de los 8 los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ONU) incluyen la atención a la salud materna, así como la igualdad de los sexos y el empoderamiento de las mujeres (este último término provoca aversión en algunas personas, pero sólo implica desarrollar su potencial para generar cambios positivos, a nivel personal y en el entorno).

Por otra parte, existen certificaciones como el Modelo de Equidad de Género que contiene objetivos semejantes a los del PCI para la iniciativa privada y la Norma Mexicana NMX-R-025-SCFI-2009, la cual certifica en función de prácticas organizacionales que garanticen la igualdad laboral entre mujeres y hombres, de tal manera que la contratación y ascenso de las personas no dependa que su género. También promueve la flexibilidad laboral para mujeres y hombres en las organizaciones, supervisa el número de mujeres que regresan a su trabajo luego de las licencias de maternidad y exige que se sancionen prácticas nefastas como el hostigamiento y el acoso sexual.

Todas estos avances son fruto de los trabajos realizados con perspectiva de género, es decir, poniendo el "lente" o la lupa en las relaciones sociales entre mujeres y hombres. Decir que la "ideología de género" (sic.) es representado por un feminismo beligerante que por motivos ideológicos no representa ni defiende los problemas de la inmensa mayoría de las mujeres, no sólo revela ignorancia sino también prejuicios que impiden descubrir cuánto se ha aportado para que se erradiquen tantos problemas sociales relacionados con la discriminación y la violencia. Por eso, este día también debería ser de agradecimiento con tantas personas, la mayoría de ellas feministas, que se dejaron el pellejo para que las mujeres y los hombres tengamos relaciones más justas y paritarias en todos los ámbitos.

Es necesario que dejemos de tomarnos a la ligera tantos retos para construir una sociedad justa, igualitaria e incluyente, en México y en todo el mundo. Hoy es un día para reconocer derechos, no para regalar flores.

@AliceOJ, investigadora y consultora en temas de género


(Versión editada respecto a la publicada en Mural, tiene más información sobre los avances en materia de igualdad y no violencia contra las mujeres)